La devoción popular hacia los Calvarios y el rezo de los Vía-Crucis fueron traídos al Bajo Aragón por los frailes franciscanos. Aunque en Calanda hasta mediados del siglo XVlll no se establecieron los padres capuchinos, síque existía un constante ir y venir de frailes de dicha orden, que serán mencionados en los Libros Parroquiales, procedentes de conventos cercanos, ayudando a administrar los sacramentos a los sacerdotes de la villa.

El primer Calvario que hubo en Calanda estuvo en el cabezo de Santa Bárbara y fue bendecido el 15 de mayo de 1595. En una solemne procesión que partió de la lglesia parroquial, mosén Manuel Lozano, en presencia del Alcalde, el justicia, los infanzones y cristianos viejos clavó en lo alto del cerro las tres cruces, bendiciendo el párroco el monte que le puso el nombre de Calvario.

En la mitad delsiglo XVlll ante el abandono del Calvario de Santa Bárbara, se construyó otro nuevo en un monte situado encima de los olivares de las huertas bajas del término.

Al mismo se accede a través de un vistoso arco de piedra de estilo barroco, donde se encuentran esculpidos en sus dovelas los distintivos de la Pasión de Cristo y los brazos cruzados, símbolo de la Orden Tercera de San Francisco de Asís.

El sendero que es zigzagueante tiene cerca de un kilómetro y hay dos modestas capillas en la primera y última estación, levantándose pequeños altares en el resto de las estaciones. En la cima existía un antiguo cementerio y actualmente rematando el cabezo se instala la cruz luminosa.

Todos los Vía-Crucis se desarrollan en este monte Calvario, destacando el de la noche del Jueves Santo en que todo el cabezo aparece iluminado con antorchas.