Si nos detenemos en el análisis de los protagonistas de los redobles, veremos que son las cuadrillas, compuestas por grupos de amigos y familiares, los que forman todo el entramado de los toques de Semana Santa. El número no importa pero para que la sonoridad alcance su mejor ensamblaje por cada cinco tamborileros deben contar con un bombo.

En los comportamientos ceremoniales, la cuadrilla configura el entorno social de las personas. A través de ella los miembros actúan como participantes individuales y también como co articipantes. Conforman la intercesión entre el individuo, la familia y la comunidad total. Su fuerza es tal que muchos confiesan que si salen a tocar es porque su cuadrilla también sale. Y los valores de las palabras tambor, bombo, afición tradición, religión y gozo adquieren una nueva dimensión cuando se le nombra.

La cuadrilla constituye un meta espacio definido por sus propios componentes, los lugares físicos y sucesivos que ocupan y la interacción mantenida entre ellos, manifiesta fundamentalmente a través de la marcha que interpretan en cada momento. En base a tal interacción se realiza una comunicación, materializada en este caso por obra de la percusión.

Aparte de estas diferencias estructurales y al margen del buen bombista que toda cuadrilla posee, los compañeros se consideran todos iguales. En ello existe una perfecta homogeneidad en el contenido de sus roles, ya toquen el tambor o el bombo, ya sean virtuosos o aprendices. Los lazos establecidos entre ellos son siempre solidarios.

Tocar durante un rato es divertido e incluso relajante, pero pasar horas y horas seguidas soportando en el hombro el peso de los instrumentos, notarse las manos entumecidas de coger los delgados palillos o la maza, son cosas que cansan, agotan y solo se puede soportar cuando se toca en cuadrilla.

Todas las cuadrillas poseen una serie de distintivos. Uno de ellos es elestilo de tocar. Cada cuadrilla tiene una manera o forma de interpretar las redobles que la distinguen de lo demás. Y el ejemplo es claro, Lourdes Segura en su libro percusión e identidad, lo aclara, están las gentes metidas en sus casas, o en la duermevela de la noche del viernes santo, y al oír a un grupo que pasa por la calle, exclaman: es la cuadrilla de fulano, sin necesidad de salir al balcón.

También las cuadrillas tienen su espacio físico, cada una ocupa en la plaza su s¡tio tanto al romper la hora como al final. De hecho poseen un determinado espacio en el cual se reúnen siempre y es respetado por los demás. E incluso realizan mecánicamente sus recorridos por las calles del pueblo, de manera que el que se incorpora tarde, conoce en la mayoría de las veces donde se encuentra en ese momento el grupo.